Luis Bru.

Federico Jiménez Losantos sitúa en Mariano Rajoy la crisis de la idea nacional, acompañado de Soraya Saénz de Santamaría. Ha borrado de la historia el Pacto del Majestic, firmado el 28 de abril de 1996, por el que el “patriota” José María Aznar accedió al poder mediante el pacto con el PNV, de Xabier Arzalluz, el del árbol y las nueces, y sobre todo con Jordi Pujol. Esa amnesia selectiva trata de ocultar la cruda realidad de que el turolense también es culpable.

Losantos siempre ha tenido una clara habilidad para mezclar la idea de España con sus intereses monetarios personales e incluso para supeditar aquella manifiestamente a estos. Así ha generado una cierta idea de José María Aznar, sin mácula, como el hombre que unificó la derecha, y ni eso es verdad. Simplemente, porque a él le fue bien y se mantuvo callado como una puta babilónica.

En el Pacto del Majestic, con un Aznar sin mayoría absoluta, se hicieron concesiones fiscales al PNV -Gobierno y diputaciones- y a la Generalitat catalana. En concreto, el 33% del IRPF, el 35% del IVA y el 40% de impuestos especiales. Se acordó que se retirarían los recursos de inconstitucionalidad, como fue las vacaciones fiscales vascas. Se cedieron competencias en el ámbito de la justicia, la educación, la agricultura, la cultura, las farmacias, la sanidad, el empleo, los puertos, el medio ambiente, la mediación de seguros y la vivienda. Pero el líder popular incluso fue más allá. Tras la aprobación de la autonómica Ley de Política Lingüística de 1998, que establecía una clara discriminación hacia los castellanohablantes, evitó recurrirla ante el Tribunal Constitucional y maniobró para que el Defensor del Pueblo tampoco lo hiciera.

Losantos, contra la que tanto protesta, olvida que la normalización linguística fue aprobada por Jordi Pujol con la complicidad de José María Aznar. Se eliminó la figura del gobernador civil sustituído por el subdelegado del Gobierno, con menos competencias, y se acordaron importantes inversiones en Cataluña, en el puerto y el aeropuerto, así como el AVE Madrid-Barcelona.

Fue el mayor enteguismo a los nacionalistas y Losantos lo oculta porque se hizo con su silencio cómplice. Arzalluz se pavoneó de que había conseguido más de Aznar que de todos los precedentes.

Màs importancia para el futuro de la derecha tuvo la entrega de la cabeza de Alejo Vidal.Quadras y la eliminación de la defensa de la idea nacional en Cataluña. El efecto fue demoledor: mucha gente que había dado la cara contra el nacionalismo se encontró huérfana. De ahí surgió Ciudadanos, y andando el tiempo Vox, que tuvo en Alejo Vidal-Quadra su primer líder.

Aznar fracturó a la derecha y rompió el bipartidismo, y Losantos se mantuvo callado como una puta babilónica. Pero lo grave es que lo siga ocultando para mantener engañados a sus oyentes y seguir ejerciendo de patriota. Ni él ni José María Aznar merecen ser tenidos por tales. Aznar no modificó la ley electoral ni devolvió la independencia a la Justicia. Con esos mimbres, hemos llegado al atolladero actual, en el que Losantos grazna con histeria. Pero también es culpable.

La entrada Losantos también es culpable se publicó primero en Rambla Libre.


Source: Ramba Libre

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