Luis Bru.

Hay numerosos indicios de que Federico Jiménez Losantos padece algún tipo de trastorno mental. Una persona que le conoce bien como César Vidal considera que “Losantos sufre un proceso de deterioro mental”. Aporta un dato significativo: Losantos siempre consideró que iba a volver a la COPE. Hay otros muchos: la tendencia al improperio y al mote, a no ceder la palabra, cuestiones que se han hecho más acusadas con el paso del tiempo. Hay claros síntomas de que Losantos ha perdido el Oremus:

a) juvenismo: Losantos cree que los actuales dirigentes políticos son demasiado jóvenes. Todos, menos Pablo Casado. De ahí deviene que todos creen tener tiempo. Esta tesis tiende a una pérdida de la realidad. Federico tiene 68 años y considera que con Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy le iba mejor. Que es su generación la que debe mandar. Se ha quedado en una especie de edad de oro que él controla.

b) señores y servicio: En su tremenda crítica al matrimonio Iván Espinosa de los Monteros-Rocío Monasterio parece haber retornado al resentimiento social de la izquierda. Sólo así se entiende su referencia habitual a los señores y su servicio o a que no les votará ni el servicio. Da entender que tener servicio inhabilita para la política. Esto es muy demagógico, además obvia su propia calidad de vida, con un piso en el Barrio de Salamanca por el que se pierde la vista y, por supuesto, con servicio. Rompe el principio de coherencia, parece un podemita, Además, poner en duda la hombría de Iván Espinosa de los Monteros es una tontería cuando tiene cinco hijos.

c) Abascal secuestrado: Se inventa un Vox en el que Santiago Abascal no mandaría porque estaría secuestrado por el matrimonio. Es el mito del rey y la camarilla o aquello de los malos consejeros. En vez de ver una postura de partido, avalada y sostenida por Abascal, ve una conspiración contra Abascal. Péridida completa del sentido de la realidad.

d) Falsos arrepentimientos: Mete tanto la pata, se equivoca tanto, no le hace nadie ni caso, comete tantos errores que tiene la tendencia a echarle la culpa a no haber hecho caso a los que le decían lo contrario, lo cual no tiene sentido a quien se cree siempre en la posesión en la verdad. Justifica así apoyos pasados y firmes a Ciudadanos y a Vox. Ahora Albert Rivera está “zumbado” y Vox no es ni siquiera un partido sino “cuatro gatos meapilas”. Quizás si no fuera tan vehemente no tendría que rectificar tanto, salvo que son rectificaciones falsas, cambios copernicanos. Vamos, que no sabe donde tiene la mano derecha y la mano izquierda.

e) las tres derechas: confusión, por mezclar lo de las tres derechas para que luego funcionen como una sola. Craso error. Mezclar los deseos con la realidad.

Definitivamente, Losantos ha perdido el Oremus y ahora se le nota mucho.

La entrada Losantos ha perdido el Oremus se publicó primero en Rambla Libre.


Source: Ramba Libre

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