Luis Bru.

Federico Jiménez Losantos afronta una situación angustiosa que oscila entre la ruina personal y la pérdida de la titularidad de empresa. Tiene que decidir sobre una oferta del 51% de las acciones, con un 90% de ERE, la marcha de sus más directos colaboradores, Luis Rodríguez y Javier Somalo, el control de los otros programas o su cierre, y el fin del bocachanclas Losantos. O eso o la ruina personal.

Se ha llegado al final de la historia. Ha llegado el momento de poner el punto a parte a una historia. Se trata del final de Losantos, un hombre corrupto y corruptible, que ha ido de otra cosa, que no es lo que parece. Ahsistimos a la agonía del bocachanclas.

Lo que pretendía Federico Jiménez Losantos, a tenor de la nota oficial de Libertad Digital, se movía entre el riesgo de la ruina personal de él y su familia y la estafa. Se trata de una operación acordeón:

Una ampliación de capitales por 1.507.550 euros, restringida a los actuales accionistas. Losantos puede capitalizar deuda contraída con él mismo, pero también se verá obligado a invertir fondos de su propio patrimonio personal para generar tesorería, liquidez. De esa manera, devalúa las acciones de los que no concurran y él aumenta sustancialmente el porcentaje de acciones de su titularidad. Lo que ha conseguido 992 mil euros. Previsiblemente puestos por él mismo.

La influencia política de Losantos ha descendido sustancialmente, como se comprueba por la composición del Consejo de Administración, formado por personas de su confianza –Luis Herrero, Javier Somalo, Dieter Brandau– que seguramente tienen asiento más por confianza que por paquete accionarial; Emilia Landaluce, periodista de El Mundo y presente en los programas de Losantos, cuyo paquete accionarial ha de ser pequeño, pues entró a través de la compra de las acciones de César Vidal. Más dos pequeñas empresas, una de las cuales está en concurso de acreedores, así que no concurrirá a la ampliación. Eduardo Zaplana, que gestionó en su día inversiones de Francisco Hernando el Pocero, está en la cárcel de Picassent y Alberto Recarte que presuntamente gestionó las inversiones de la caja B del PP con Ángel Acebes y Luis Bárcenas abandonó la empresa a la francesa y corre el riesgo de ingresar en prisión. Tampoco está en la vida pública Esperanza Aguirre Gil de Biedma, que anunció su intención de ser accionista en la anterior ampliación de capitales pero que no debió estirarse mucho.

Analizando el patrimonio de Federico Jiménez Losantos sería un suicidio que pretendiera mantener su empresa con su patrimonio personal, como ha indicado Merca2, porque eso le podría llevar a la ruina sin evitar el cierre. Por de pronto, recordemos que Libertad Digital es una empresa descapitalizada, sin patrimonio neto, vendida por más de 3 millones de euros la joya de la corona, las 5 licencias TDT de la Comunidad de Madrid, a los evangelistas de TBN (Trinity Broadcasting Network). Patentes, marcas, material informático e instrumentos técnicos son calderilla.

 

La entrada Losantos, en su hora final se publicó primero en Rambla Libre.


Source: Ramba Libre

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