Javier de la Calle.

La idea lanzada por Pablo Casado de concurrir unidos, las tres derechas, es de una lógica aplastante. Con nuestra ley electoral, el recuento de D´Hondt, acudir a las urnas divididos está penalizado, gravemente penalizado: se pierde. Está la experiencia de Navarra Suma para hacerlo inteligible y luego los pactos de Andalucía, Madrid y Murcia. ¿Por qué hacer antes lo que se puede hacer después? Lo curioso es que se haya esperado a esta “segunda vuelta” electoral para hacerse: las tres derecha son un suicidio en las urnas, tanto en el Congreso, máxime en el Senado. Pablo Casado insiste aportando más argumentos: “Si el PSOE ha sido capaz de entenderse con Bildu y ERC, ¿cómo no vamos a ponernos de acuerdo los que defendemos España?”. Casado ha conseguido su primer apoyo en la persona de Rosa Díez. Algo es algo. Le sirve para incrementar la presión.

Y, sin embargo, hay algo tramposo en el esquema. Por de pronto, Casado no se ha comunicado con sus interlocutores. Albert Rivera hace cada vez más histéricas declaraciones contra este abrazo envenenado. La corrupción del PP resta. Aducen los de Ciudadanos. Pero, ¿entonces por qué pactan con ellos? A Ciudadanos le hubiera convenido dejar gobernar al PSOE, o incluso formar coalición. Eso hubiera dado estabilidad a la nación y hubiera debilitado a Casado. Aunque pierda en el envite, gana. Ya están filtrando encuestas en las que el PP disputaría con ventaja a Vox doce escaños de la España vaciada. Es decir, con una mano la extienden y con otra arrebañan, porque de lo que se trata es de consolidar el liderazgo de Casado.

Con un PSOE ocupando el centro y llamando a votar para dar estabilidad a la nación, a favor de la unidad de España, y un PP convocando a la unidad, Ciudadanos está llamado a desangrarse.

Peor lo tiene Vox, que no puede sacudirse la imagen de ser una escisión del PP y que se ha desinflado en sus expectativas, bajando en las locales y autonómicas y haciendo cesiones de enjundia para alcanzar los pactos. Santiago Abascal no consigue definir un proyecto distinto del PP auténtico, pero es dudoso que admita ser un convidado y perder el disfrute del liderazgo. Aquí conviene mantener un silencio prudente, a la espera de acontecimientos.

En estas va Alberto Núñez Feijoo y hace unas declaraciones a La Voz de Galicia en las que pantea una coalición PSOE-PP, la gran coalición. “Resolvería muchísimos problemas, como no ser rehén de los nacionalistas, y tampoco de los populistas”, y significaría “un mensaje de recuperación de la política con mayúsculas”. Nada de Galicia Suma porque eso es el PPdeG. “Aquí el centroderecha está unido. Fuera de Galicia que decida la cúpula nacional”.

La entrada La trampa de Pablo Casado con España Suma se publicó primero en Rambla Libre.


Source: Ramba Libre

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