Luis Bru.

La tía Paqui tiene dos adicciones a cual más destructiva: unas pastillas para adelgazar que contienen cafeína y Federico Jiménez Losantos; la confluencia de ambas la han convertido en una insomne crónica.

La tía Paqui tiene 77 años pero viste como si tuviera 15, con dos tallas menos, y la obsesión por adelgazar –sin motivo real- la han llevado a vivir encadenada a las dichosas pastillas y de ahí a la matraca mañanera de Losantos. La tía Paqui no tiene ideas propias; es como un clon de Losantos –en lo físico, se parecen en la estatura- que mantiene con una seguridad impostada y pasmosa posturas que es incapaz de explicar o razonar. “Voz lo que tiene que hacer ahora es votar y luego negociar”, es la última y de ahí no la sacas.

Federico Jiménez Losantos y Javier Rubio, en una foto de juventud.

Costó algún tiempo detectar que la insomne tía Paqui no hacía más que repetir lo que escuchaba al zumbón turolense en fórmulas sencillas, muy masticadas y repetidas como dogmas infalibles. La tía Paqui es una hooligan del PP y siempre estuvo convencida de que la salvación vendría  través de Esperanza Aguirre. Nunca mostró la más mínima repulsión moral hacia la corrupción del Partido Popular, porque eran los suyos, ya que ella funciona mentalmente con una dialéctica de los nuestros y los enemigos, entre los que los peores son Cebrián y la cadena Ser. Al fin y al cabo, Losantos está en lugar de honor en la lista de Bárcenas.

Durante años, la tía Paqui creyó a pies juntillas que la masacre de Atocha había sido diseñada por Alfredo Pérez Rubalcaba, al que ella llamaba rubalcabra, como si fuera una originalidad suya. Y que quienes habían perpetrado el atentado y habían puesto las bombas eran policías españoles, al principio decía que eran los de izquierdas y luego que todos. Repetía que los moritos eran unos pelanas. Luego se hizo el silencio y es un tema del que no habla y cuando se lo sacas responde que no se atreven a investigar. Refractaria a cualquier argumento racional, no sabe que Jamal Zougam ha vuelto a ser detenido, ahora como líder del Daesh en las cárceles.

Jamal Zougam, el asesino admirado por Luis del Pino./Foto: politica.elpais.com.

La insomne tía Paqui pasó por alguna etapa de confusión. Señora de derechas, contraria al aborto y a la eutanasia y al matrimonio gay, de repente empezó a hablar bien de Ciudadanos y de Albert Rivera, porque Rajoy era un maricomplejines y Esperanza había desaparecido de la vida pública, así que sospecho que la tía Paqui terminó votando a Ciudadanos que es partidario del aborto, vota a favor de la eutanasia y participa efusivamente en el día del orgullo gay.

El mindundi Losantos, primado por el PP. /Foto: lavozdebida.com.

Ahora afirma que hay tres derechas y que tienen que unirse; que Pablo Casado ha cambiado realmente al PP y afirma que en las europeas votará a Vox. Y ahora ya no tiene tan claro lo de Ciudadanos.

La abducción de la tía Paqui por Losantos se debe a que éste ofrece soluciones muy sencillas, con una gran seguridad, prometiendo grandes dichas y frutos para el futuro si se llevan a la práctica sus consignas. Losantos ha dejado escrito que su formación comunista, en términos de propaganda, le ha sido muy conveniente para la defensa de la libertad, aunque, en el fondo, Losantos siempre ha identificado los intereses de la Patria con su insaciable chequera de manirroto. La tía Paqui ha ido siendo descerebrada por las pastillas para adelgazar y las soflamas tempraneras de Federico. Me pregunto qué será de la tía Paqui cuando EsRadio cierre, cosa que no tardará producirse con el desastre de cuentas que tiene y la necesidad ya casi anual de ampliación de capitales.

 

La entrada La tía Paqui y Losantos: Pesadillas de una insomne se publicó primero en Rambla Libre.


Source: Ramba Libre

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