Andreu Nin. /Foto: vozbcn.com.
Andreu Nin. /Foto: vozbcn.com.

Redacción

Es una página poco conocida, quizás ocultada, de la guerra civil: la guerra civil que estalló en la izquierda en 1937, y que desató una cruenta represión sobre los militantes del POUM (Partido Obrero Unificado Marxista), incluido su líder, Andreu Nin, que fue torturado y asesinado. Reproducimos un extracto del libro “Tiempos modernos”, de Paul Johnson:

Es evidente que si el ejército no hubiese protagonizado el putsch de julio de 1936, más tarde o más temprano España habría tenido que soportar una guerra civil librada entre sectores de la izquierda. Estalló en Barcelona durante la primavera de 1937, y los comunistas lucharon contra el POUM y los anarquistas. El pretexto inmediato fue el asesinato político de un dirigente comunista, Roldán Cortada, llevado a cabo el 25 de abril quizás por una ‘patrulla de control’ anarquista, quizá por el agente de la Comintern, Ernö Gerö. Ambos bandos tenían ejércitos privados, fuerzas policiales secretas, pandillas de asesinos. El lema del POUM era: “¡Antes de renunciar a la revolución, moriremos en las barricadas!”. Los comunistas cantaban: “Antes de tomar Zaragoza, necesitamos ocupar Barcelona”. Hubo disturbios y combates encarnizados en mayo, seguidos de la intervención de la marina y 4.000 guardias de asalto. La negativa de Largo Caballero a disolver las milicias del POUM fue el pretexto inmediato de su derrocamiento. Apenas Negrín ocupó el cargo nominal de primer ministro, los comunistas se apoderaron del Ministerio del Interior y de todos los puestos claves policiales y militares, y se prepararon para un ajuste de cuentas.

La purga coincidió con la masacre que realizó Stalin en su propio partido en Rusia y exhibió todos los rasgos distintivos de sus métodos. La Policía de Madrid, controlada por el Partido Comunista, obligó a dos falangistas capturados a preparar un falso plan de levantamiento en Madrid por la tan pregonada ‘quinta columna’ de Franco, y al dorso de ese plan falsificaron una carta a Franco de Andrés Nin, el líder del POUM. Una gran cantidad de documentos falsificados que complicaban al POUM en una traición fascista fue depositada en una maleta abandonada en Gerona y después ‘descubierta’ por la Policía.

El 14 de junio, Orlov, el jefe de la NKVD española, probablemente actuando en cumplimiento de instrucciones directas de Stalin, ordenó el arresto de todos los líderes del POUM. El comandante de la 29 división del POUM fue llamado del frente para una ‘consulta’ y arrestado también. Los detenidos fueron llevados directamente a centros de interrogatorios cuidadosamente preparados y a cámaras de tortura, la mayoría clandestinos, entre ellos el ex convento de Santa Úrsula en Barcelona, el llamado ‘Dachau de la España republicana’. Los planes de Stalin encaminados a convertir a Nin en el centro de un falso proceso español se vieron frustrados, pues Nin, el modelo de Goldstein, el héroe de la obra Mil novecientos ochenta y cuatro (1984), de George Orwell, prefirió morir bajo la tortura antes que confesar (finalmente fue asesinado por Orlov en el parque de El Pardo, que más tarde fue el palacio de Franco).

Durante el resto de 1937 y hasta bien entrado 1938, muchos miles de miembros del POUM y otros izquierdistas de distintas facciones fueron ejecutados o torturados hasta la muerte en cárceles comunistas. Entre ellos había muchos extranjeros, por ejemplo Erwin Wolff, ex secretario de León Trotski, el socialista austriaco Kurt Landau, el periodista británico Bob Smilie y José Robles, ex catedrático de la Universidad John Hopkins. Entre los que consiguieron escapar estaban George Orwell y Willy Brandt, el futuro canciller alemán.

 


Source: ramblahistoria

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