Ignacio Fernández Candela.

No son pocos los ciudadanos que no votaron por este Gobierno, cuya radicalidad se percibe aberrante dentro y fuera de nuestras fronteras,  quienes alertan sobre un posible delito de alta traición en los muchos tejemanejes oscurantistas que pretenden pagar la hipoteca del apoyo a  la moción de censura. Si ya en el 2012 la Asociación de Militares Españoles (AME), advertía a Arturo Mas sobre la voluntad secesionista, otros deberían darse por aludidos:

 Los representantes políticos deben “guardar y hacer guardar la Constitución Española”, que debe ser aplicada por “la más alta Magistratura y los Gobiernos” para “suprimir cualquier atisbo de secesión”. Todo participante en la “fractura de España”, en alusión al Ejecutivo de Cataluña, es susceptible de ser juzgado por “alta traición” ante los tribunales de la jurisdicción castrense.

Entonces Arturo Mas pugnaba por transgredir la ley de modo mucho más tibio que el ejecutado por Puigdemont o la intención independentista de  la marioneta Quim Torra con la alianza explícita ahora del socialismo, suciamente columpiado en el poder. Las mismas exigencias para Arturo Mas hace años, podrían trasladarse a quienes conspiran para ceder contra la integridad española, aunque alguno sea inquilino monclovita.

 Seis años después, España se encuentra en la tesitura de ser gobernada por una presidencia impuesta sin beneplácito democrático de las urnas y con una maquinaria desintegradora del Estado de Derecho que está atentando contra la imparcialidad de la Justicia y atacando directamente a los garantes de la Ley, como la Guardia Civil. Se inició una ofensiva frontal que pretende eliminar los recursos y la eficiencia que planta batalla a la corrupción política. La destitución fulminante del Coronel Jefe Manuel Sánchez Corbí, obedece a razones políticas y no de reorganización, cuando el hasta ahora jefe de la UCO se había convertido en el eficiente azote de la corruptela en la Junta de Andalucía. Un mando policial con una excelente hoja de servicios  equivalente a la juez Mercedes Alaya en el ámbito jurídico, ambos represaliados por la mafia política que es con mucho el partido más pútrido en corrupción en toda la Historia de España y de la democracia contemporánea. Llegado el socialismo al poder es descarado el pago de los pactos secretos y la influencia de la delincuencia política para santificarse crucificando a sus perseguidores por ley. Corbí es el chantaje del PNV al que gobierna para pagar su traición. Los vasallos ministeriales no son menos culpables.

 Fernando Grande-Marlaska ha pasado de ser el juez que salió del armario para reivindicar su condición sexual, cuya fama se ennobleció con el valiente gesto, a convertirse en mamporrero del PSOE con un Ministerio del Interior que podría estar levantando sospechas de intervencionismo más allá de sus competencias. Destituir a Sánchez Corbí por falta de confianza, con la complicidad del nuevo Director General de la Guardia Civil, Félix Azón, atufa a estrategia previa para prescindir de él; a trampa contra el mando de la UCO al que se le pudo poner el cebo de notificarle que se suspendían los recursos económicos hasta nueva orden. Sospechoso es que el coronel de la UCO  lo creyera para después desmentirlo Marlaska.

 El ministro del Interior ha justificado la destitución argumentando que es un grave error personalizar el éxito de la UCO sobre una sola persona. Será por ello que el sustituto es un inexperto profesional, Laurentino Ceña Coro,  sumiso y al servicio del sectarismo gubernamental. Además está provocando que Guardia Civil, principalmente, y la Policía Nacional se encuentren en franca indefensión frente a los delincuentes, incluso con los narcotraficantes crecidos en violencia como la inmigración hostil de una España invadida y sin defensa acorde a los perjuicios derivados de tantas vulneraciones contra la Seguridad Nacional.

Manuel Sánchez Corbí, coronel de la UCO, destituido. /Foto: lasexta.com.

 La APROGC, Asociación Pro Guardia Civil, ha mostrado desacuerdo en la destitución de Sánchez Corbí y me temo que no será el último comunicado que dirijan frente a la desconsideración del ministro.  Marlaska es un sembrador más de la cizaña que ha soliviantado el país desde que Mariano Rajoy cediera el gobierno a los enemigos de España, tal y como se van desenmascarando. El desmantelamiento de la cúpula policial, quebrando con sectarismo el equilibrio y el consenso, es una muestra más de que tras el cordero aparente se escondía un lobo contra los defensores imparciales del Estado de Derecho.

 Todos los ministerios de este Gobierno de imposición, cuyos trapos sucios no dudan en airearse con chulesca ínfula totalitarista, están bajo sospecha de millones de españoles civiles a los que se suman las Fuerzas de Seguridad del Estado. Son engranajes de un mismo motor que impulsa el pago del chantaje con que el PSOE ocupa la presidencia.

 Cuando no es la sospecha de traición o la intolerancia en las decisiones que dañan a los cuerpos policiales en el desempeño de sus funciones de servicio y protección, la necedad impone que se retiren las concertinas de las fronteras o que se rebaje el nivel de alerta en previsión de atentados terroristas. Existe un desdén sintomático contra las autoridades policiales en todos los ayuntamientos gestionados por la radicalidad izquierdista, al que se suma un ministro del Interior cuya arbitrario sectarismo, desoyendo el consejo de los profesionales, puede incrementar los daños de la invasión migratoria y facilitar una nueva matanza en España.

 Lejos va a quedar la imagen honrosa que erigió durante su discreto trabajo en la Audiencia Nacional o como miembro del Consejo del Poder Judicial. Cualquier imprudente puede sucumbir al canto de las sirenas que es este gobierno capaz de pudrir el historial más digno de un profesional como Grande-Marlaska. Más le hubiera valido quedarse donde estaba, porque la fama de traidor a España ya recorre los acuartelamientos. Suma y sigue en sesenta días  y lo que vendrá.

La entrada La Guardia Civil sospecha del ministro Grande-Marlaska se publicó primero en Rambla Libre.


Source: Ramba Libre

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