Mike Sala.

Reproducimos el comentario de Mike Sala en su página El Republicano Digital sobre el libro “La gran traición: Federico Jiménez Losantos apuñala a César Vida en Es.Radio”:

Cuando en septiembre de 2009 iniciaba su andadura EsRadio, éramos muchos radio oyentes  los que habíamos confiado nuestras expectativas de libertad de información en aquél nuevo proyecto.

Unos meses antes había sucedido lo que muchos habituales de los programas de Federico Jiménez Losantos, Luis Herrero y César Vidal en COPE estábamos esperando. Demasiados años de críticas al Partido Socialista y sus gobiernos, al Partido Popular de Rajoy, al rey Juan Carlos I y a su corte de amigos empresarios poco recomendables. Demasiados años que acabaron por provocar lo que ya se comentaba como inevitable un tiempo antes. Los tres comunicadores de referencia de COPE salían de la cadena, dejando a la radio de la conferencia episcopal en una posición muy delicada para iniciar la temporada siguiente. La maniobra diseñada por los obispos y quienes les aconsejaban funcionó, pero las consecuencias llegaron más allá de lo que habían calculado. Esperaban que la oferta de continuidad a Losantos, en realidad una invitación a decir “no”, surtiera efecto y el locutor de las mañanas decidiera marchar. Calculaban como riesgo asumible que Luis Herrero, amigo del anterior desde los tiempos de la verdadera Antena Tres Radio, decidiese precisamente por amistad abandonar también COPE, porque su amistad podría ser más importante que su fidelidad a una radio en la que se sentía verdaderamente cómodo, por afinidad laboral y religiosa, como así sucedió.

Pero lo que no habían contemplado como posibilidad real, también sucedió. César Vidal, hombre de consolidados principios, prefirió la amistad hacia sus compañeros de tantos años antes que permanecer en COPE. Todo un ejemplo de integridad, que se pudo valorar en su justa medida cuando se conoció que la oferta de los obispos a Vidal, tanto en tiempo de renovación como en ganancias, excedía en mucho a la que le habían propuesto a Losantos.

Ése fue el riesgo no calculado de COPE. El agujero de audiencia (muy numerosa y de mucha calidad) que Vidal iba a dejar en la cadena al desaparecer su programa. Y es de justicia reconocer, desde el punto de vista de quien esto escribe, que el programa de César Vidal era seguramente el mejor que se podía escuchar no solo en COPE y en el resto de la radiodifusión nacional.

Lo que ahora conocemos gracias al libro de Enrique de Diego

Pocos meses después EsRadio comenzó sus emisiones con un cuadro de programas casi idéntico al que los tres comunicadores habían mantenido en la radio de la conferencia episcopal. Jiménez Losantos se hacía cargo de las mañanas, Luis Herrero de las tardes y César Vidal de la franja horaria de la tarde-noche. Y hay que reconocer que el éxito fue inmediato. En la primera semana de emisión los programas Es La Mañana de Federico y Es La Noche de César eran los podcast más escuchados y descargados en ITunes y plataformas similares; Y así siguieron durante mucho tiempo.

Parecía que el inicio de EsRadio no podía ser mejor. Además, suponía un importante refuerzo para Libertad Digital. Pero la aventura radiofónica estaba viciada desde un principio. Jiménez Losantos se llevó de COPE unos cuantos colaboradores entre los que más de uno se distinguía por su capacidad de adulación. Y ya se sabe que la lealtad y la integridad no son virtudes muy comunes en personas de ese estilo. De modo que lo que en COPE eran posibilidades muy limitadas de ascenso, en EsRadio se convertían en oportunidades de oro para conseguir algún puesto privilegiado. Había dos personajes concretos que, según no pocos empleados de Libertad Digital y EsRadio, se empleaban con especial y diario ahínco en asediar a Jiménez Losantos con sus halagos No parecía que tuvieran otro talento especial, si nos atenemos a la desastrosa gestión que posteriormente llevaron a cabo cuando Losantos les confió responsabilidades para las que ni de lejos estaban ni preparados ni cualificados. De hecho, el proyecto LDTV acabó por naufragar, a pesar de tener algunos contenidos verdaderamente buenos, como los programas “Corría el año…” de César Vidal.

Los datos económicos de las sucesivas temporadas no acompañaban al éxito de algunos programas, pero esos datos no estaban al alcance de la audiencia. Y en 2013 la salida de César Vidal de EsRadio y Libertad Digital pasa a ser un hecho, provocado a partes iguales por las insidias de los aduladores de Federico Jiménez Losantos y la actitud de éste hacia el propio Vidal, tratando de ocultarle una realidad económica de la empresa que Vidal conoce y lleva un tiempo tratando de hacerse oír para tratar de parar un desastre que todos prefieren ignorar.

Con la marcha de César Vidal, la empresa pierde al comunicador que, sin lugar a dudas y pese a la opinión de los incondicionales de Federico Jiménez Losantos, mejor ha contribuido a hacer una radio (al menos en su franja horaria) que además de información, ofrecía cultura. Porque, quien haya seguido durante años la trayectoria de César Vidal, tendrá que convenir conmigo que la característica principal del comunicador y sus programas es hacer pedagogía. En otras palabras, “desasnar”  al oyente con poca formación y completar la cultura del oyente culto.

Lo que sucedió a Vidal es los años de EsRadio y los motivos de su marcha es una historia que estaba por contar. Apenas algunos detalles habían trascendido, y no pocos de ellos fueron, en realidad, interesadas intoxicaciones por parte de ciertos empleados de la empresa y de algún otro medio que no le perdonaba al comunicador ni su éxito ni su independencia, como fue el caso de El Confidencial, que titulaba uno de sus comunicados como “César Vidal rompe con Jiménez Losantos cansado de estar a su sombra”. Y aunque el artículo en sí es en general correcto con los hechos, el titular no deja de ser una falsedad.

César Vidal. /Foto: larazon.es.

Cinco años después, ya en 2018, el propio comunicador dio alguna razón en su programa “La Voz de César Vidal” sobre lo sucedido en su última etapa en EsRadio. De hecho, en un editorial en el que no desvela un solo nombre de los que intervinieron en aquél triste hecho, narra cómo en su programa un economista comenzó a criticar a una entidad bancaria y casi inmediatamente el presentador recibió un primer SMS ordenándole “matar” al economista. Como el economista seguía vivo, es decir, seguía opinando e informando sobre los desmanes de esa entidad bancaria, llegó un nuevo SMS exigiendo el silencio del economista que no paraba de zurrar a esa entidad. En ese momento, Vidal se dio cuenta de la triste realidad. EsRadio era menos libre de lo que algunos aseguraban y su figura de las mañanas, un pretendido gurú de un curioso liberalismo a la española, liberalismo católico-agnóstico-taurino, era menos paladín de la libertad de lo que siempre había presumido ser.

En “La Gran Traición…” conocemos de primera mano las circunstancias, reveladoras y tristes, que desembocaron en un desenlace que casi le cuesta la salud a César Vidal, quien durante los años anteriores resultó ser casi el único que verdaderamente creía en un proyecto de radio independiente y liberal y se esforzó hasta más allá del deber para defender dicho proyecto. Es sobre este periodo de existencia de EsRadio y la marcha de César Vidal que Enrique de Diego ha publicado el libro “La Gran Traición.Federico Jiménez Losantos apuñala a César Vidal”. Un arduo y pormenorizado trabajo de investigación en el que el lector interesado en los medios, el periodismo, y más concretamente en las luces y sombras del grupo Libertad Digital / EsRadio encontrará un ameno relato en el que se desgrana lo que seguramente puede calificarse como uno de los aspectos más oscuros de una empresa en la que no pocos colaboradores de Vidal sufrieron la purga tras la salida de éste, en el que la contabilidad ocasionaría pesadillas al economista más inescrupuloso, y en el que la amistad y la lealtad recibieron como pago la indiferencia, la traición, y la táctica soviética de borrar al personaje de la historia de la empresa, como si jamás hubiera existido.

“La Gran Traición…” desvela el egoísmo rampante de unos y el estomagante endiosamiento de otros, como las pretensiones delirantes de alguna comunicadora que, como si no tuviera otro tema vital sobre el que hablar, dirigía un programa nocturno sobre sexo que, además y por capricho del propio Losantos, tenía también unos minutos durante una de las mañanas, posiblemente para que la audiencia, que en buena parte presumía de conservadora y creyente, no olvidase que cada noche se radiaba un espacio digno más de patrocinar clubs de carretera que de ofrecer una intención supuestamente educativa.

De “La Gran Traición…” puede decirse que es un jarro de agua helada para aquellos fanáticos de Libertad Digital/EsRadio que tienen a este grupo y a sus principales figuras como paladines de la libertad, del liberalismo y de los derechos individuales que otros sí defendemos sin pretender un solo reconocimiento, que ponemos nuestros propios medios y que, en ocasiones, hemos tenido que defender nuestras ideas ante un tribunal sin que nadie haga campaña para apoyarnos. Pero si estos fanáticos de Libertad Digital son capaces de atender a otro tipo de opiniones, sin duda comenzarán a preguntarse qué ha sido de periodistas y escritores de peso que formaron parte de esta empresa y que fueron desapareciendo discretamente, o qué fue de aquellos otros proyectos que tiempo después han desaparecido también “a la soviética”.

Sobre “La Gran Traición…” el propio César Vidal ha dado certificado de validez al trabajo de Enrique de Diego escribiendo un extenso artículo en su web (leer aquí) y al haber sido entrevistado por de Diego y otros muchos medios a raíz de la publicación del libro. Incluso se ha mostrado sorprendido por la cantidad de detalles que el autor desvela sobre ciertas situaciones. Pero el respaldo de Vidal es solo una parte del valor de este libro. También es indispensable comprender que los hechos narrados no son opinión de Enrique de Diego. Son hechos corroborados por las fuentes entrevistadas por el autor, seguramente muchas de ellas próximas en algún momento a LD/EsRadio.

Y por otro, la reciente publicación del libro “La Gran Traición.Federico Jiménez Losantos apuñala a César Vidal”, que ha sido un éxito inmediato de ventas en Amazon y que viene a demostrar que elevar a los altares a ciertos personajes, algo a lo que son muy dados muchos españoles que se convierten en adictos a un partido político, a un medio de comunicación, o a un comunicador concreto, suele tener un resultado invariable que se inicia con una devoción casi religiosa, que continua con un sectarismo impermeable a la realidad y que suele terminar con una decepción difícilmente reparable.El final de esta historia es moralizante. Por un lado, años después de todo lo relatado, César Vidal emite a diario desde Miami, Florida, un exitoso programa que ofrece información verdaderamente independiente (algo de lo que en España pueden presumir escasos medios, como Rambla Libre de Enrique de Diego y pocos más) y colabora habitualmente en canales de TV y radio de toda América, teniendo el reconocimiento de un público entregado que reconoce el mérito de sus publicaciones y programas.

En definitiva, “La Gran Traición. Federico Jiménez Losantosapuñala a César Vidal” es un relato ágil, verídico y que no deja indiferente a nadie. Un libro absolutamente recomendable que nos ayuda a comprender no pocos detalles de un pasado que hoy, transcurrido el tiempo suficiente y con la perspectiva de los años, tienen explicación veraz. Aunque tal explicación no sea del agrado de ciertos incondicionales.

 

La entrada “La gran traición”: Un jarro de agua helada para los fanáticos de Libertad Digital se publicó primero en Rambla Libre.


Source: Ramba Libre

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