Catalina Luca de Tena. /Foto: lavozdigital.es.
Catalina Luca de Tena. /Foto: lavozdigital.es.

Miguel Sempere

¿Qué honor hay en un título concedido por Juan Carlos de Borbón, probablemente el mayor corrupto de la historia de España, un traidor a sueldo de los saudíes, que ha provocado un destrozo inenarrable a la unidad de España? Ninguno.

En 1991, Asadollah Alam, jefe de la casa del derrocado sha de Persia, hizo pública una carta firmada –en los años setenta- en la que solicitaba a su hermano Reza Pahlevi la bonita cifra de 10 millones de dólares (de los de entonces). Cartas similares fueron remitidas a otros “hermanos” como los Saud y demás monarquías bendecidas o maldecidas por el petróleo.

Con motivo de la primera guerra del Golfo, el hombre del maletín de Zarzuela, Manuel Prado y Colón de Carvajal, y Juan Carlos de Borbón recibieron del grupo Torras, la terminal de la familia real kuwaití en España, una cifra que oscila entre los 100 millones de dólares –la reconocida por Prado– y los 160 millones de dólares –la afirmada por Javier de la Rosa– en el genérico concepto de asesoramiento. La monumental estafa se había perpetrado durante la invasión de Sadam Husein de Kuwait, convenciendo a la familia real exiliada, que era precisa la autorización del monarca para que los norteamericanos pudieran utilizar las bases, competencia que –como es obvio- correspondía al Gobierno y al Parlamento. Estaban muriendo soldados y en Zarzuela se dedicaban al timo en gran escala.

Pues ese personaje al que se le han reído las gracias, que van camino de desgracias, durante cuatro décadas, concedió el 23 de junio de 2003 el Marquesado del Valle de Tena, con Grandeza de España, a Guillermo Luca de Tena y Brunet por “la singular dedicación de don Guillermo Luca de Tena al mundo de la comunicación, que ha llevado a lo largo de su vida profesional…” Bueno, Guillermo nunca se dedicó a la comunicación, sino al vino y las mujeres, como su señor, y la única vez que quiso aterrizar hizo un periódico que no duró ni dos meses en la calle. Mejor que se hubiera estado quieto. Y, por supuesto, nunca tuvo nada parecido a lo que se entiende por una vida profesional.

El título ese, que por haber sido concedido por un felón sin escrúpulos, es de Bajeza de España, recayó desde 2012 en Catalina Luca de Tena García-Conde, alias Cata, que según la biografía oficial de Abc –cuya caída en publicidad este año va por el 11%; eso no es una caída, es un descalabro- trabajó en el diario hasta que en 1988 entró en el Consejo de Administración. Eso sí que es un misterio digno de Cuarto Milenio para que nos lo desvele Iker Jiménez mediante psicofonías. ¿Trabajó…? ¿Dónde están sus artículos, dónde las noticias que levantó, dónde los reportajes o las entrevistas? O a lo mejor era el florero entrando a la derecha.

Una de las historias más cutres del desmerecido Abc fue aquella en la que Luis María Ansón le dio orden a un trepa de que cortejara a Cata, entre efluvios espirituosos y noches de satén, para tener controlados a los Luca de Tena. Hay mucho que contar de esta historia de teleserie barata, de la que Losantos situaba –cuando Losantos se pone servil y adulador lo borda- como la “musa de la postmodernidad”. El cortesano, Joaquín Vila, era adicto a casi todo, incluyendo el mobbing, en el que usaba de su Julieta-Cata Luca de Tena. Hubo también otras historias cinéfilas, que también pueden contarse.

Por curiosidad geográfica, el Valle pirenaico de Tena está en Huesca, en la comarca del Alto Gállego, y también eso es materia para Iker Jiménez. ¿Qué tendrán que ver Guillermo y Cata con el Pirineo oscense? El valle limita con el valle francés de Ossau y pasando de un valle a otro y siguiendo seguro que se llega a Suiza, donde, según la lista Falciani, donde la Bajeza de España del borbonismo instaurado tenía en los años 2006 y 2007, en el HSBC, en la cuenta Jockey97, 1,3 millones a nombre de Guillermo, su esposa Soledad García-Conde Tartiere, y sus hijas, Cata y Petisa (María Soledad), que el Abc dijo que habían regularizado, sin aportar prueba alguna.

No sería de extrañar que el camino a Suiza se lo enseñara Juan Carlos de Borbón. ¡Vaya Grandeza de España! Así está España.

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Source: Ramba Libre

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