Enrique de Diego.

Héctor Gabaldón Blasco, un joven albaceteño de 22 años, 1,75 cm de altura y 60 kilos de peso, fue detenido el 16 de junio de 2017. Desde ese día, está en prisión preventiva. Lleva, pues, 20 meses en la cárcel, acusado de haber violado a N.S.T., de 18 años, 1,55 de altura, 50 kilos, con la que había mantenido una relación de un año, que fue altamente tóxica desde el inicio de la relación. Esta es una historia moderna, de familias desestructuradas, de sexo banalizado, de relaciones abiertas, de psicólogos y celos exacerbados.

La historia que cuenta N.S.T es realmente dramática. Como declara su madre, “lo ha pasado muy mal en la vida”. N.S.T. es la mayor de tres hermanos. Desde 2013 ha sido asistida por el psicólogo José Manuel Lara Alberca, del Centro de la Mujer dependiente del Ayuntamiento de Albacete. En ese año aún no conocía a Héctor. Estaba como víctima de violencia de género, porque, según diversas fuentes, había sufrido presuntos malos tratos en el ámbito familiar.

Según la declaración de N.S.T., iniciar la relación con Héctor Gabaldón Blasco, camarero, que ganaba 1.100 euros mensuales, no trajo sosiego a su vida. La “relación fue conflictiva desde el principio”. Ella era la encargada de las tareas domésticas –entonces no trabajaba, ahora lo hace en la hostelería- y él “se enfadaba si no las tenía hechas”. De forma que él “me hacía sentir mal”, le decía “vete a zorrear con tus amigas” o la llamaba “puta”, “ninfómana”, “zorra”, “inútil”. Como un maltratador típico y tópico, “mantenía actitudes de control (del teléfono y del gasto de dinero”, en ocasiones incluso le quitaba el móvil, “me dejaba incomunicada”.

Ciclo habitual de violencia

También había “violencia física con empujones, sujeción violenta de brazos”. Según ella, Héctor tenía “celos injustificados” y la sometía a procesos de humillación –“se reía de mí”-. Describe con exactitud, como indican los doctores del Instituto Médico Forense de Albacete, Germán Sansón Quintana y Mónica Casillas García– “el ciclo habitual de referencia, con arrepentimiento posterior del agresor: pedía perdón”, “decía que iba a cambiar”, “prometía una vida idílica y no cumplía nada”.

Al parecer –indican los doctores- la denuncia actual se produce tras que ambos el 13 de junio con la finalidad de retomar la relación, se produce una discusión porque ella ha quedado con su exnovio y la lleva en coche a las afueras de Albacete, la obliga a mantener una relación sexual”, con frases como “con el otro sí, conmigo no”, “yo no quería, le preguntaba por qué y decía: porque lo digo y sobra”. “Yo no hacía más que llorar”. El parte de lesiones constata pequeñas lesiones en el deltoides izquierda y el muslo derecho. Ella se queja de dolor cérvico-dorsal. Y “no se aprecian lesiones cutáneas”.

La presunta agresión sexual, como vemos, se produce en un proceso de ruptura de la relación. Han llegado a convivir tres meses. Siempre con altibajos. Ella reitera que “durante la relación ha sufrido insultos continuos y menosprecios, llamándola puta y zorra; que no lo ha presenciado nadie, que cuando había gente era diferente”. Insultos del tipo de “una ninfómana, que no la quería ni su madre”, que “solía ser más ninfómana”.

En el último tramo, la relación es ya muy complicada. “Le metió calcetines en la boca para que no lo oyera su hermana y le decía que si no dejaba de llorar no se lo quitaba. Que cuando le dijo que se iba a callar se lo quitó”. Hay dos situaciones aún más complicadas. Una en la localidad de Bonete. Ella está en pijama y él la obliga a vestirse. “La encierra en su habitación” durante un par de horas. La sujeta en la cama. Ella tiene “un ataque de ansiedad” y la deja ir al baño. Ahí se produce un presunto intento de agresión sexual, porque él la lleva en su coche, para y la deja, ella sale y echa a andar. Él la dice que vuelva porque la iban a atropellar. La lleva al capot del coche, a ella se le cae el piercing y la escena no llega a mayores. Cogieron el coche y se fueron a cenar. Hete aquí que Héctor respeta la decisión.

El 24 de mayo se corta la relación, pero a los pocos días en casa de la madre de ella, Héctor intenta mantener relaciones sexuales, pero ella le dice que le da asco porque es la cama de su madre. Según ella, que no paraba de llorar, le dijo “si quiero te follo”, aunque no llegó a bajarle los pantalones.

Al Circuito de Albacete

Ella intentaba volver porque tiene mucha dependencia de él”. N.T.S. llega a definir a Héctor como una “persona agresiva”. El día clave, ella le dice por whatsapp que “había estado con su ex y él se puso como loco”. La dice que la quiere. Quedaron en Eroski, pero nada más montarse empieza la violencia verbal llamándola “puta” y diciéndola que “no la quería”. Le espeta que “era una puta ninfómana y pronto se había buscado otra polla”.

La desnuda con forcejeo y tiran una sábana en los asientos

Van al Circuito de Albacete, conocido como La Torrecica. En el coche, “allí la cogió por la fuerza; él se va a la parte de atrás, la pasa por entre los asientos. Él la quitó la ropa y la dejó desnuda”. La quitó: “el sujetador negro, una camiseta naranja, un pantalón vaquero clarito, los calcetines negros de su madre y unas zapatillas rosas Adidas. Las bragas eran un tanga rosa que se quedó el forense”. Ella se resistía, pero “consiguió desnudarla”. Entonces ella “le dijo que tenía la regla y le iba a manchar el coche. Se fue al maletero, cogió una sábana y se la dio a ella. Él tiró la sábana por los asientos”. Ella afirma que “en tres ocasiones le metió el pene por la vagina”. Él “no utilizó preservativo” porque ella toma pastillas anticonceptivas orales. N.T.S. no estaba totalmente tumbada en el asiento trasero, y él “la agarraba por las caderas” e “intentaba bajarla”. Héctor eyaculó. Él estaba también completamente desnudo, después de desnudarla a ella. Se fumaron un cigarro, con ella “tapada con la sábana”, aunque “ella se vistió primero y luego él”.

Vuelven a Albacete. Héctor deja a N.T.S. en la calle Cid. La da dinero para comprar tabaco. Y ella coge la mochila, saca dinero y se lo tira al asiento del copiloto. Poco después, N.T.S. le envía a Héctor whatsapp en los que le dice que quiere verle y cuando va al lugar donde han quedado, y que es una trampa, Héctor es detenido. Desde ese momento, tras tres días en el calabozo, está en la cárcel.

El informe de urgencias de Ginecología reseña brevemente “conflictos de pareja, sin llegar a la agresión”. Desconcierta algo respecto a todo lo anterior. También se constata arañazo en deltoides izquierdo. En la zona vaginal, “no hematomas, ni heridas, ni contusiones”. Se le ofrece asistencia psicológica, pero prefiere visitar a su psicólogo habitual. Éste es el ya citado José Manuel Lara Alberca, del Centro de la Mujer de Albacete, quien presenta un informe.

El informe del psicólogo del Centro de Mujer del Ayuntamiento de Albacete

Como ya hemos visto, N. T. S. en 2013 empieza a asistir a cursos en ese Centro y a tener tratamiento psicológico por cuestiones ajenas a Héctor, al que no conoce. El 15 de diciembre de 2016 “empieza a verbalizar las dificultades en la relación con su pareja sentimental”, en la que se dan “situaciones de menoscabo personal” y ese “ciclo de violencia en el que la castiga y luego le pide perdón, prometiendo que va a cambiar”. Luego se dan “situaciones más complejas de maltrato”.

El 11 de mayo de 2017, según el informe del psicólogo, N.T.S.expresa por primera vez intentos por parte de su pareja de abusar sexualmente de ella”. Relata dos ocasiones. “Intentamos motivar la denuncia y que entienda que son situaciones muy graves”. Luego “decide que va a terminar con la relación”, pero no consigue terminar. “La motivo a denunciar”. Sigue “evolución con altibajos y relaciones anímicas cambiantes”·. Tras los hechos y la denuncia del 13 de junio, N.T.S. solicita “apoyo inmediato y acompañamiento a Comisaría”.

Héctor Gabaldón Blasco, 20 meses en prisión preventiva. /Foto: ramblalibre.com.

Sábana con restos de sangre

El informe de Policía Científica reseña que se recoge en el coche “una sábana en la que se aprecia restos de una sustancia rojiza, al parecer sangre. Dicha sábana fue utilizada por el autor de la agresión para tapar el asiento trasero del vehículo al encontrarse la víctima con el período de menstruación”. También se recoge “un calcetín de color negro, recogido sobre la tapicería del asiento trasero del vehículo”.

Obviamos, por ahora, los testigos porque no son de referencia: una tía y una prima a las que N:T.S. cuenta la violación. Una hermana de Héctor, que vivió con ellos, y nunca vio insultos ni ningún tipo de maltrato. La madre de N.T.S. que tampoco supo nada de conflictos hasta el 13 de junio.

Hemos visto como Policía Científica se salta a la torera la presunción de inocencia y habla del “autor de la agresión” y de “la víctima”, pero la verdad es que tras lo narrado, con el informe del psicólogo del Centro de Mujer, tan mimético con las declaraciones de N.T.S. todo nos induce a pensar que estamos ante un maltratador de libro capaz de llegar a la violación en un proceso de dominio y ante la inminente ruptura.

Una historia demasiado tópica, que no cuadra con los datos reales

Y, sin embargo, hay algo intrínsecamente falso en toda esta historia. Es demasiado tópica, demasiado de plantilla. Héctor es el perfecto maltratador y el perfecto violador. Por de pronto, no tiene ningún antecedente, nunca ha estado en una pelea, es un trabajador cumplidor y ahora un preso de confianza. Nada coincide con que sea una persona violenta, al contrario, pero no vamos a tener en cuenta su versión, como no ha sido tenido para nada en cuenta por el Juzgado de Violencia contra la Mujer número 1 de Albacete, que lo lleva manteniendo 20 meses como preso preventivo, lo que ya representa una seria condena. En sus declaraciones, Héctor confirma que, en las discusiones, ha llamado a N.T.S.puta” y “ninfómana”, luego veremos porqué. Y, por supuesto, da una versión totalmente contraria: sí hubo relaciones sexuales el 13 de junio, pero fueron consentidas. En Bonete llegando a Almansa quiso darla la sorpresa de hacer el acto sexual a la luz de la luna, ella no quiere y él respeta su decisión.

Un relato inverosímil

Supuestamente no es lo que sucede, según la denuncia, el 13 de junio. Vamos a ver ahora como ese mal trato de libro y esa violación de libro no se sostienen. Ya la primera escena con el coche parado en el Circuito de Albacete plantea serias dudas para ser verosímil. Él se aposenta en los asientos de atrás, donde es más cómodo hacer el acto sexual. Hemos de suponer que sale del coche y vuelve a entrar, aunque esto es una suposición. Una vez aposentado, Héctor coge a N.T.S. y la lleva a la fuerza hasta los asientos de atrás. Esa es una operación muy difícil, por no decir imposible, por el espacio que queda entre los dos asientos delanteros. Conllevaría un alto grado de violencia, que implicaría lesiones importantes en N.T.S. y desperfectos importantes en el interior del coche. Nada de un rasguño en el deltoide, sino luxaciones y moratones por todo el cuerpo. Ropa desgarrada, tapicería dañada, cristales rotos. No hay lo más mínimo de ninguna de las dos cuestiones. En aquel 13 de junio de 2017, Héctor es una persona más bien delgada, con una fuerza de varón normal. En la cárcel, donde es preso de confianza y tiene un comportamiento ejemplar ha empezado a asistir al gimnasio. Héctor pesa, entonces, apenas diez kilos más que N.T.S. Es muy difícil imaginar que pueda llevarla hacia la parte de atrás por la fuerza. Y menos sin que quede rastro de la acción de supuesta extrema violencia.

Allí la desnuda completamente. ¿Por qué? Si se trata de una violación, hacer eso conllevaría forcejeos y nuevas lesiones. Ella dice que forcejea. No hay amenazas, no hay armas, ni nada parecido. Así que tendría que ser con la propia fuerza física. En casos de violación, lo más habitual es bajar los pantalones, no toda la vestimenta. No hay ninguna prenda deteriorada o dañada. El informe de Ginecología constata que no falta la ropa interior. Todo sugiere que N.T.S. se ha desnudado voluntariamente.

Una sábana para no manchar la tapicería

Pero hay una cuestión que echa por tierra todo el relato y lo convierte en una presunta mentira, en una presunta farsa. A N.T.S. se le ocurre para parar el proceso indicar que tiene la menstruación y puede manchar la tapicería del coche. Héctor sale, dejándola sola, va al maletero y saca una sábana. Un violador, por lo general, no deja sola a su presa, que puede escaparse. Ella dice que él echa la sábana en el asiento trasero. Pero eso no se puede hacer sin colaboración de N. T. S., que al menos tendría que levantarse. Las sábanas nunca caen perfectas y necesitan ser colocadas al unísono. Después del acto sexual, él y ella fuman. Los dos están desnudos. Es decir, Héctor no sólo la ha desnudado a ella, sin provocar ningún desperfecto en ninguna parte del vestido, ni en el tanga rosa, sino que también se ha desnudado él. Eso lleva bastante tiempo. Los violadores no se desnudan. Sigamos: fuman los dos. Ella está tapada con la sábana, lo que incluso sugiere una actitud caballeresca para que no se enfríe. Ella se viste primero y él después. Una vez vestida y con él desnudo, ella puede huir con facilidad. No tiene ningún sentido. De toda esta escena, que de creerse el relato de N.T.S., tendría que haber supuesto una elevadísima violencia no quedan lesiones, ni desperfectos. La sábana con unas manchas rojas, probablemente de sangre de menstruación. Ella indica que al día siguiente tiene dolores cervicales y en la espalda, que pueden ser por la postura, pero sin ningún daño cutáneo. N.T.S. sugiere que algún tipo de forcejeo, cogiéndola por las caderas, pero no queda ninguna secuela. Y tampoco en el coche. Policía Científica no constata el más mínimo desperfecto: ningún asiento desvencijado o rasgado. Nada de nada. Todo parece bastante tranquilo y consentido.

La despedida es bastante normal. Compran tabaco y Héctor acude desprevenido a las llamadas de que quiere volver a verle. No hay el más mínimo indicio de violación. El relato de N.T.S. no tiene credibilidad, carece manifiestamente de fundamento.

Evidencias de una relación consentida

Es más lógica y contrastable con las evidencias la versión que da Héctor, y que no ha sido tenida en cuenta, que explica que en un clima de ruptura, en la que los altibajos ya son más intensos, cuando ella parece haber recuperado una relación con su exnovio, y ella le inquiere si ha estado con otra, si hay otra mujer en su vida, van al Circuito de Albacete, empiezan el coqueteo, pasan al asiento de atrás, se desnudan el uno al otro, ella se preocupa porque tiene la menstruación y puede manchar el coche, él tranquilamente va al maletero saca una sábana blanca, la extienden en el asiento trasero, hacen el acto sexual, al parecer tres veces, se fuman un cigarro, tal y como están, desnudos, y vuelven a Albacete.

Desconozco lo que decidirá el Juzgado de Violencia contra la Mujer número 1, que ya ha prejuzgado manteniendo la friolera de 20 meses en prisión a Héctor, o la Fiscalía que pide la friolera de 18 años de cárcel. Pero es evidente que no hubo nada parecido a una violación y que Héctor es por completo inocente.

La relación, sin duda, fue tóxica, tormentosa. Está la cuestión de los insultos, que son reconocidos por Héctor. En concreto dos: “puta” y “ninfómana”. Son insultos en medio de discusiones agrias. En las que N.T.S. también se va de boca. Ambos se insultan. Pesa en lo de “puta” la sospecha extendida, en su ámbito, de que N.T.S. mantiene al tiempo relaciones sexuales con un amigo que vive en el domicilio compartido. “Ninfómana” no es utilizado como insulto sino como definición, porque N.T.S. despierta todas las mañanas a Héctor con una felación, le reclama varias veces al día para tener relaciones sexuales y cuando él la dice que ese día no las tendrán, porque está cansado, ella se enfada.

De toda esta historia podría extraerse una moraleja: es mejor evitar una relación tóxica porque puede terminar en una denuncia presuntamente falsa de violación.

La entrada Caso Héctor Gabaldón Blasco: Una relación tóxica termina en una presunta denuncia falsa de violación se publicó primero en Rambla Libre.


Source: Ramba Libre

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