Enrique de Diego.

Después de tanto postureo y tanto pecho tabla, Santiago Abascal, eres otro veleta. Has traicionado a los votantes, has traicionado a tu programa, has traicionado a España y has matado la esperanza a cambio de nada. En buena medida, tú y tus doce diputados sois los tontos del pueblo. ¡Patético!

Santiago Abascal, en un mitin de la campaña andaluza. /Foto: eldiario.es.

Déjame que te reconozca que nos has dado días de alegría inenarrable con el sistema temblando y abierto en canal, con las feministas acorraladas en sus mentiras y batiéndose en retirada, con la verdad corriendo libre por los campos y las ciudades de España como un vendaval liberador. No es preciso reiterar el reconocimiento añadido a la proeza de abrir brecha con la friolera de 12 diputados y 400.000 votos. Todo esto estuvo bien, muy bien, pero ver al inefable Javier Ortega voceando incoherencias ha sido de vergüenza ajena, asistir a una estúpida rendición ha sido un espectáculo hiriente.

Nada estamos dispuestos a creer más que aquello que deseamos y deseaba, junto a muchos de mis compatriotas, creer que, por fin, había un partido con principios, que tenía las ideas claras, las soluciones correctas, por las que tanto hemos luchado muchos, y que no estaba dispuesto a ceder ni a las presiones de tirios y troyanos. Estábamos dispuestos a creer a pesar de las experiencias, porque tú, Santiago, en tu trayectoria no has sido más que un lacayo de la casta, un mantenido de Esperanza Aguirre, con bicocas escandalosas, con complicidades abrumadoras. Queríamos creer que para enmendar tu mierda de vida de político rastrero habías elegido la senda del heroísmo levantando la enseña de la identidad nacional y que nadie te iba a hacerte variar tu paso firme y tu camino recto. Queríamos creer…De los datos reales se deducía que has venido a apuntalar el sistema por la derecha –te lo contaré en otra carta, porque van a ser varias- y tras la felonía andaluza se te ha puesto cara de Pablo Iglesias. Ya tiene la casta el Podemos de derechas que siempre ha buscado, la coartada para tener entretenida a la gente y no hacer nada.

Juan Manuel Moreno con Juan Marín. /Foto: elconfidencial.com.

Porque en Andalucía no se va a hacer nada, cuando España está en demolición. Los puntos que has acordado con el Partido Popular son puro papel higiénico para limpiarse los mocos o la parte del cuerpo que está donde la espalda pierde su noble nombre. No, Santiago Abascal, dejar de mentir y mentiros, nueva cloaca del sistema, no habéis firmado ningún acuerdo de Gobierno sino una carta a los Reyes Magos fuera de tiempo, que carece por completo de validez. Ya lo ha dicho con sonrisa condescendiente Juan Marín: ese acuerdo no obliga al Gobierno andaluz. Lo que tus doce diputados van a votar son los 90 puntos del acuerdo entre PP y Ciudadanos y lo demás es comentario. Lo que tus doce diputados, Santiago Abascal, van a votar en la investidura de Juan Manuel Moreno Bonilla es “implementar con dotaciones presupuestarias suficientes que todas y cada una de las medidas previstas en la Ley 7/2018”. Eso se puede hacer desde las consejerías sin contar con Vox, que en Andalucía, que lo sepa todo el mundo, se ha vuelto irrelevante. Lo que van a votar los 12 diputados es que siga el adoctrinamiento en las aulas, porque lo que firmado el demenciado Javier Ortega no sirve de nada, no vale para nada. Lo que van a votar tus doce diputados de la vergüenza es que no se haga nada en inmigración y que Algeciras sea el punto de desembarco de la islamización rampante y subvencionada.

Ignacio Arsuaga, con la presidenta de Vox Madrid, Rocío Monasterio.

Llena de razón está la reflexión de Ignacio Arsuaga, de Hazte Oír, que se ha batido el cobre por ti y por Vox, que hace poco envió un correo todo ufano diciendo que “2019 sería el año de Vox”: “Una pena Santiago Abascal. Al final, en el acuerdo con el Partido Popular no se prevé defender a las personas frente a la ideología de género, frente a las feministas supremacistas y frente al lobby LGTBI. Muchos puntos los suscribirían Ciudadanos y hasta el PSOE”. Aunque es preciso reiterar que tu papelucho, Santiago, con los del PP es literalmente una mierda pinchada en un palo; una vez votada la investidura, si te he visto no me acuerdo. Todo el esfuerzo no ha servido para nada, lo has tirado por la borda. ¿O lo tenías ya previsto desde el principio? ¿O estás atado y bien atado?

Federico Jiménez Losantos, en el Club Siglo XXI, invitado por Zaplana. /Foto: elmundo.es.

Mi enhorabuena a Federico Jiménez Losantos. Has actuado, a la postre, a su dictado. Has hecho lo que te aconsejó imperioso en su diatriba del 6 de enero: dejar llegar al poder al PP sin decir ni mú, chitón, quieto callado, pedazo de cobarde lacayo, luego ya vendría el tiempo de negociar, supongo que el restaurante donde dar de comer a zampabollos Francisco Serrano, que se ha cubierto de excrementos, y darle a él licencias de radio y publicidad institucional, que es de lo que se trata, de eso trata la lucha contra el marxismo cultural, de pasta, pasta gansa, aunque hay que decir, Santiago, que los de Vox sois los que más baratos os vendéis. Un crack este Losantos que lleva ayudando poderosamente a destruir España durante varias décadas llevando detrás de él como el flautista de Hamelin a las ratas de la derechona. Cayó como un paracaidista propugnando el aborto libre antes que Zapatero y Bibiana Aído y escribiendo que se masturbaba viendo a las novicias de la televisión vaticana, una mente enferma; adormeció a las masas con la matraca de mentiras irrestrictas sobre el 11 M, en unos niveles indigestos para cualquier espíritu crítico, salvo el tuyo, Santiago Abascal, que encima eres conspiranoico. Y a la postre, ¿para qué? Losantos identifica los intereses de la Patria con los de su chequera y es un pésimo gestor que cuantas más frecuencias tenga más se arruinará.

¿Eres tan tarugo, Santiago, como te has mostrado o es que tienes compromisos inconfesables? Ya tomaste la escandalosa decisión de no presentar a Vox en La Coruña para favorecer a Feijoo, pero pensaba, Vista Alegre por medio, que te habías enmendado. Como ha dejado escrito en su twitter Ignacio Arsuaga: “Vox con sus doce diputados tenía la llave del Gobierno, era decisivo. Tenía todo el poder para exigir mucho más”. No puedo creerme que ni tú, ni nadie de Vox, ni la marisabidilla de Rocío Monasterio, que se cree la muy lerda que ha acabado con los chiringuitos, supongo que de manera virtual y jugando a los barquitos con Iván Espinosa de los Monteros, desconozcáis cómo funciona nuestro sistema político. Nuestro sistema político es proporcional, así está constitucionalizado. Y en los sistemas proporcionales del mundo mundial el poder lo tiene el minoritario. El poder lo tiene el que tiene la llave de la gobernabilidad y lo demás es comentario. Y tú la llave, Santiago, la has entregado con la misma dudosa entereza que Boabdil.

Porque para llegar a este final mediocre y previsible, ensuciando la historia al invocarla, podías haberte evitado el postureo y decir simplemente que ibas a apoyar el objetivo legítimo de desalojar al PSOE del poder sin poner condición alguna. Has sido tú y sólo tú, Santiago Abascal, el que te situaste en directa confrontación con la ideología de género, que no es de baratillo, que es totalitarismo genocida, el que proclamaste que era un objetivo irrenunciable. Fuiste tú y sólo tú, Santiago Abascal, el que hiciste público un documento de 19 propuestas para negociar. Pero es que lo tuyo ha sido la rendición de Breda, te has metido el rabo entre las piernas y a otra cosa mariposa. Y ya se aventan los argumentos de la corrupción ideológica: que sois el mal menor, el maldito mal menor, que hay dar una oportunidad, que hay que esperar…Lo mismo que se lleva diciendo cuatro décadas de degradación y deterioro moral. ¡Cuándo España ya no tiene tiempo; cuando está viviendo más allá de la prórroga, cuando los males amenazan con tumbarla como nación y como sociedad! Insisto por si el descerebrado de Javier Ortega-Smith, soltero de oro muy partidario de la familia: lo firmado no sirve para nada, es una engañifa, es, en el sentido pleno de la palabra, una traición.

El que negocia cede, pero que es que lo tuyo, Santiago Abascal, ha sido la cesión completa, sin nada a cambio salvo los sueldos para los doce de la infamia que cuando cobren el primer sueldo de la autonomía se van a olvidar de eso de acabar con las autonomías y a ti te van a venir muy bien las subvenciones para el partido y santas pascuas. Por lo menos debías haber tenido la decencia de no ensuciar los ideales sacándolos a paseo con ínfulas numantinas para soltarlos como lastre a las primeras de cambio en el ara del nuevo monstruo de las tres derechas, aunque tú –eso irá en otra carta- parece que nunca has dejado de ser del PP, de la derechita cobarde.

¿En qué más estás dispuesto a ceder? ¿Mantiene Vox algún principio en el que no esté dispuesto a ceder? ¿Qué aspecto de tu programa es irrenunciable para retirarlo después? Porque te has batido en retirada, has entregado la posición después de tomarla. ¡Nunca se había visto un nivel de estupidez tan grande!

Lo que deberías hacer, que no harás, por supuesto, es salir ahora mismo a pedir perdón a toda España, destituir a tu secretario general, porque su España viva tiene gangrena, y, por supuesto, no votar a Juan Manuel Moreno Bonilla en la sesión de investidura.

Hay más coherencia en la CUP que nunca ha cedido en sus abyectos ideales que en ti, vendepatrias, y en Vox, derechita cobarde.

La entrada Carta a Santiago Abascal (1): Eres otro veleta, al dictado de la chequera de Losantos se publicó primero en Rambla Libre.


Source: Ramba Libre

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