Enrique de Diego.

Albert, la verdad es que a veces eres un charlatán de feria, que te pierde la verborragia. Has declarado, como una presunta llamada a la unidad, “dejemos de hablar de Franco y del aborto y hablemos de España”. Como si fueran cuestiones enfrentadas y antitéticas. No sé a santo de qué traes a colación a Franco, al que ni tú ni nadie del momento presente le llegas a la suela de los zapatos. Si por algo se caracterizó Franco fue por su apasionado amor a la unidad de España. Cuenta el impresentable de Juan Carlos de Borbón, que en una ocasión en la que salió del coma, le aferró las manos con toda la poca fuerza que le quedaba y le imploró, le rogó, “vela por la unidad de España”. Es obvio que no le hizo ningún caso y puso, para comprar voluntades, en marcha esa estupidez destructiva, ese lastre corruptor de las autonomías.

Uno de los problemas que tenemos es precisamente que no se habla de Franco, que la derecha no habla de Franco, aunque tú, Albert, vas camino de situarte o en la nada centrista o en la izquierda patriótica o en el estricto chalaneo de una pandilla de Barcelona que practica todo lo contrario de lo que vende como mercancía averiada.

Hace poco terminó la magnífica serie televisiva “La República”, que ha concluido en esta temporada en el 18 de julio. No han podido por menos que reflejar el terror rojo, ese odio infinito y luciferino que llevó a perpetrar un holocausto católico y a intentar exterminar a las clases medias españolas. En Madrid, el alzamiento fue un completo fracaso como lo fue en Barcelona. La serie termina con unos anarquistas diciendo que sin Madrid y Barcelona, la rebelión salvadora puede durar poco, semanas a lo sumo. Fue por la pericia, el valor y la fuerza moral de Franco por los que consiguió vencer la guerra civil e impedir el infinito baño de sangre que hubiera devenido con la revolución.

Luego, Franco sacó a España de su atraso y la puso en los primeros puestos, de los que venimos bajando desde su muerte. Hablemos, pues, de Franco. Dejémonos de complejos. Incluso aquello de la conjura de la masonería, que me hizo y nos hizo tanta gracia en su día, resulta que es verdad, que era Franco un hombre fuera de lo común, muy clarividente, y ahí te tenemos a ti como un pelele de esa conjura, con Manuel Valls, Gran Oriente, grado 33, de candidato de tu partido en Barcelona. Pongo aquí vídeo de mensaje navideño en el que Franco se muestra como una mente preclara.

Como eres un manipulador de cuarta, Albert, que no vales para nada, has mezclado Franco con el aborto, como hace esta izquierda en derribo, de escombrera. Según tú, ya no hay que hablar de aborto -lo ha hecho Pablo Casado, que no hizo nada cuando gobernó y carece de credibilidad- porque ahora toca hablar de eutanasia, de la que tú eres tan fervoroso, y que sería convertir los hospitales y las residencias de ancianos en campos de exterminio. Pero es que el derecho a la vida es la pieza fundamental de la unidad de toda nación y de esta cultura de muerte devienen todos los males que nos asolan y asuelan. El aborto es lo más reaccionario del mundo. Sacrificios humanos libados a satanás en aras al exterminio de la especie. Erradicar el aborto, proteger al nasciturus es vital para que España sobreviva como nación.

Tu frase de “dejemos de hablar de Franco y del aborto y hablemos de España”  no es una improvisación menor, es una oferta de corrupción ideológica de eso de las tres derechas, que es un cuento chino, y mera táctica cortoplacista de politicastros profesionales. Es marianismo. Es Mariano Rajoy reencarnado. Es la abominación de la desolación. Zapatero fue muy grave; trajo toda la mierda aniquiladora de la corrección política, la cultura de muerte, la mentira histórica y la ideología de género, entre otras calamidades. Lo que hizo Mariano Rajoy -el personaje más nefasto de la historia reciente de España- fue pervertir y manipular a la derecha gobernando con la agenda de Zapatero. Hizo zapaterismo con las siglas del PP. Y en eso estás tú, Albert, eres lo peor de lo peor, eres la reencarnación de Zapatero y de Rajoy, al mismo tiempo.

Se me ha olvidado hasta ahora decirte que me pone de los nervios esa ridícula banderita new age que lleváis los de Ciudadanos con ese corazoncito con la bandera de Cataluña, la de España y la de Europa. Eso no es una bandera, es un puzzle, que indica que no tenéis muy bien ni la cabeza ni el corazón. Tu agenda es el macronismo globalista y la cultura de la muerte masónica. Y eso es la destrucción de España. No engañas a nadie, Albert. A mí no me engañas, ni a los crecientes lectores de Rambla Libre.

Y eso de las tres derechas es lo que me preocupa de Vox y eso de la España viva; que con la excusa de que no tiene la mayoría absoluta, y bajo la simple coartada de desalojar al PSOE, al final se ceda en todo, como ha hecho en Andalucía, porque eso es lo que ha hecho. Y eso de las tres derechas degenere en marianismo zapateril, con Vox de muleta para un PP en derribo y un Ciudadanos que utiliza Cataluña para pudrir los últimos resortes morales de España. Para evitar esa componenda está Rambla Libre, que no se va a casar con nadie, ni se va a fiar de nadie. Hablemos, y mucho y tú el primero, de Franco y de la vida, del sacrosanto principio del derecho a la vida.

La entrada Carta a Albert Rivera: Hablemos de España, aborto y Franco se publicó primero en Rambla Libre.


Source: Ramba Libre

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