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Carmena, Ahora madrid, podemos, ley, almeida, estadoLa máquina de recaudar que es el Ayuntamiento de Madrid generó en 2018 un superávit esencial para que las cuentas del Estado no se desviaran en exceso del objetivo y hacía creer al nuevo alcalde, José Luis Martínez-Almeida, que había músculo para aplicar el plan pactado con Begoña Villacís. La sorpresa de gasto final que lega la ya exalcaldesa, Manuela Carmena, es un importante jarro de agua fría contable.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ultima su informe sobre grado de cumplimiento de los objetivos de déficit y la ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, es seria candidata a recibir un nuevo varapalo por permitir los viernes electorales en un año en que el desvío del déficit iba a ser ya galopante. Pero entre las sorpresas negativas que estropean aún más las cuentas del conjunto del Estado figura el Ayuntamiento de Madrid. Carmena remitió antes de dejar el Ayuntamiento unas cuentas del primer trimestre y unos presupuestos que implican una vulneración récord de la regla de gasto y privar al Estado de un 70% del oxígeno que facilitó Madrid en 2018. Por un lado, según las cuentas analizadas por la AIReF a las que ha tenido acceso este diario, Carmena hizo unos presupuestos en el año electoral de 2019 y unos gastos extra en el primer trimestre que apuntan a un desvío de la regla de gasto a final de año de 406 millones. Todo ello, pese a que la interventora general municipal advirtió por escrito del riesgo de saltarse la Ley de Estabilidad Presupuestaria con tales presupuestos.


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La nueva delegada de Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Engracia Hidalgo, ha informado a la junta de gobierno del problemón imprevisto para este año, según confirma ella misma a este diario. «Todo arranca con que el Ayuntamiento aprobó unos Presupuestos que ya contemplaban una previsión de incumplimiento de la regla de gasto. Por si fuera poco, el Gobierno de Carmena, en vez de intentar ajustarse lo máximo posible al límite previsto por la normativa y sabiendo que incumplía decidió incrementar el gasto entre enero y marzo en 103 millones de euros adicionales firmando convenios de personal y otras medidas».

Hidalgo sostiene que los 406 millones -sin contar inejecuciones- que rebasan la regla de gasto «es el mayor incumplimiento de todos los registrados por el Ayuntamiento hasta el momento». Suponen casi el 10% del Presupuesto total anual y supera incluso los 233 millones de cuando era delegado de Hacienda el rebelde Carlos Sánchez Mato, al que terminó interviniendo Cristóbal Montoro.

Otro legado de Carmena, en este caso preocupante para la ministra de Hacienda, es que el superávit de 1.072 millones de 2018 -al calor de la alta recaudación y de la escasa ejecución de planes- va a bajar a 272,6 millones en 2019 por las llamadas inversiones financieramente sostenibles comprometidas al final.

El delegado de Hacienda de Carmena y actual concejal, Jorge García Castaño, admite a este diario el riesgo de incumplimiento de la regla de gasto con las cuentas que dejaron, pero resta trascendencia. «Creo que la cifra será menor al final del año de la que sale en el primer trimestre como ya ha sucedido en otros ejercicios». Castaño logró cumplir la normativa en 2018, pero justifica haber elaborado presupuestos de 2019 que ya no la garantizaba, «porque era necesario aumentar el gasto social y atender servicios muy demandados como la construcción de centros educativos que el Estado no deja computar como inversiones financieras sostenibles por tener un plazo de ejecución inferior a dos años». En su opinión, la actual legislación de la regla de gasto «es un sinsentido y especialmente dañina para el Ayuntamiento de Madrid». La AIReF y Bruselas defienden esta regla, que limita gastar por encima del crecimiento económico, por considerarla una vacuna contra futuras crisis.

Castaño recuerda por otro lado el fuerte descenso del endeudamiento (2.875 millones) de la etapa de Carmena. «Sí, pero porque le obligaba la Ley de Montoro y porque apenas ejecutaba inversiones», replica su sucesora. La nueva delegada de Hacienda afirma que quiere cumplir la regla de gasto y que «tal y como deja las cuentas Carmena, las consecuencias pueden ser medidas de ajuste vía acuerdos de no disponibilidad [cierre de la caja mucho antes de que acabe el año], un plan económico financiero o incluso la intervención del Ministerio». «Espero evitar situaciones extremas».

Montero defendía en el pasado suavizar la regla de Montoro, pero no muestra ya prisa en el Ministerio. Necesita que alcaldes como el de Madrid contrarreste el déficit del resto de la Administración. Es la interminable lección para, entre otros, los llamados ayuntamientos del cambio: el dinero público no es infinito.

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Source: verdaderaizquierda

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