Enrique de Diego.

Federico Jiménez Losantos puede llegar a ser muy rastrero, en niveles casi inimaginables. Su salida del paraíso de la COPE le ha representado un trauma que ha sido incapaz de asumir y que le ha deteriorado como persona. Es un hombre solitario, sin amigos, porque, al menos en los últimos tiempos, se ha servido de la amistad. En el momento crucial de la salida de la COPE, César Vidal va a ser el único leal. En unos niveles heroicos por los que recibiría el trato propio de alguien muy degenerado, porque Losantos no es ya ni la sombra de lo que fue.

Losantos no tiene un buen concepto de Luis Herrero, al que considera un melifluo pastelero. Cuando Luis dirigía aún La Mañana, desde el despacho de Losantos salió un “Luis es un mierda” que se oyó hasta en Sebastopol. Con Pedro J…De la relación con Pedro J hablaremos en otra entrega, pero Pedro J no tuvo solidaridad alguna y se quedó como tertuliano en la cadena de los obispos.

A César Vidal le ofrecieron seguir ¡dos años más!, renovar el contrato. Vidal puede pecar de ingenuo, pero no de desleal. Las personas cercanas a César le recomendaban al unísono que aceptara seguir. Aducían que él era mucho más amigo de Losantos que Losantos de él. La egolatría de Losantos le incapacita para la amistad.

Federico Jiménez Losantos y César Vidal.

César Vidal desestimó la oferta, que cualquiera otro hubiera firmado sin mirar, y se marchó con Federico a Es.Radio. Federico, el insoportable, no se lo ha agradecido nunca, como tampoco le agradeció la exitosa gestión con TNB para la venta de las cinco licencias de TDT que representó un ingreso extra de 3 millones de euros, que fueron dilapidados con prontitud.

Antes, cuando Losantos ya se veía fuera de COPE, pretendió mantenerse dentro de la casa de los obispos con la ayuda de Fernando Giménez Barriocanal, quien ambicionaba sustituir como terminó consiguiendo, al malogrado Alfonso Coronel de Palma. Federico Jiménez Losantos le dijo a Vidal que cabía la posibilidad de dividir La Linterna, el programa dirigido por César. En un gesto de candor, éste le dijo al turolense que le parecía bien porque él podía hacer la parte de cultura y economía y cederle a Losantos las dos últimas horas. Losantos le miró con cara de desagrado. Era obvio que esperaba que le cediera las cuatro horas.

César Vidal y Federico Jiménez Losantos se conocieron en 1997 cuando el historiador invitó a Losantos a ser el presentador de su libro La ocasión perdida. No pudo hacerlo pero se quedó con el nombre. Cuando Federico empezó a dirigir La Linterna incorporó a César Vidal a la tertulia y luego a la sección de libros. Cuando Losantos pasó a estar al frente de La Mañana no contó con César, que quedó con una mera colaboración en el programa La Tarde. Fue cuando sustituyen a José Apezarena, por sus malos resultados, en La Linterna, cuando Losantos le propuso sustituirlo.

Es.Radio va a generar una creciente y dolorosa incomunicación, porque desde el principio, Federico no quiere estar en Es.Radio, no cree en el proyecto, simplemente, como un niño al que han quitado el juguete, quiere volver a la COPE. Bien mirado, Losantos se encuentra en la mejor posición, casi un sueño: puede ser independiente, depender sólo de sí mismo, pero desprecia la ocasión que la vida le ofrece. Nunca, ni hoy mismo, dejará de añorar volver al paraíso perdido, recuperar aquella sensación de omnipotencia, sin la que le resulta difícil soportar el devenir de la vida. Mueve literalmente Roma con Santiago. Corteja metafóricamente a la secretaria de Rouco, María Rosa de la Cierva. Viaja a Roma para entrevistarse con Cañizares. Se reúne con Barriocanal.

Fernando Giménez Barriocanal. /Foto: religionconfidencial.com.

César Vidal le insiste en que no hay marcha atrás, que se centre. Tengo para mí que César Vidal es el único que cree en Es.Radio y su salida marca el final esencial del proyecto. Losantos no escucha. El prepotente Losantos de la COPE ha pasado a desarrollar una sordera existencial, se ha convertido en un autista. Nunca atiende. Es un pésimo empresario que no cree en su empresa, que no cree ni tan siquiera en sí mismo, a pesar de las apariencias, o que no cree en sí mismo fuera del ámbito que ha terminado por considerar natural, casi suyo, de la cadena de los obispos.

En 2013 se va a desencadenar la crisis. César Vidal, que es accionista, que es un pilar básico de la radio, que ha actuado de mediador sin comisión en la venta de las cinco licencias de TDT, se acerca a Losantos para que le explicara algunas cuestiones económicas de Es.Radio que no veía claras –la situación era mucho peor de lo que pudo imaginar- y el autista Losantos se torna frívolamente ocultista: “César. Tú eres de letras. No te metas en eso y dejáselo a Luis”. Luis Rodríguez que lleva las cuentas de Libertad Digital.

Federico Jiménez Losantos con César Vidal.

César Vidal le envía un memorándum de diez páginas relativo a la gestión de la empresa que Losantos ni se digna en contestar o comentar, como si no existiera, en una ramalazo de su complejo jupiterino. César Vidal llega a tres conclusiones: 1) la gestión de Es.Radio deja mucho que desear; 2) Losantos no está dispuesto a escuchar, su sordera es aguda y crónica; 3) Federico se ha instalado en la quimera y nunca va a dejar de orientar todos sus actos al objetivo frustrante de volver a La Mañana de la COPE.

Tengo la convicción de que César Vidal nunca se ha arrepentido de haber rechazado aquella espléndida oferta de seguir en la COPE porque actuó en conciencia y rindió homenaje a una amistad que no era recíproca. Federico tiene un solo amigo, que es él mismo, y le resulta difícil llevarse bien con él.

Como Gollum con su tesoro, lo de Losantos se ha tornado en una psicosis obsesiva grave, en una enfermedad mental. Cuando en julio de 2013, César Vidal inició su exilio en Miami, el comentario de Losantos en los pasillos de Libertad Digital fue que ahora, con César fuera, es más fácil que vuelva a la COPE. Vanidad de vanidades y todo vanidad, como dice el Eclesiastés.

El crepúsculo de Losantos (1): Del síndrome de la omnipotencia jupiterina a la expulsión de la COPE

El crepúsculo de Losantos (2): Federico quiso investir a Cañizares como presidente de la Conferencia Episcopal

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Source: Ramba Libre

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